Author: Enrique Calvo
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ENTREVISTA: VICENTE CASAL, NARRADOR DE FÚTBOL EN RADIO
“La comunicación corporativa está matando al periodismo deportivo”

04/12/2025
Entrevistada realizada por Enrique Calvo Carmona
Un servidor ha tenido la oportunidad de entrevistar a Vicente Casal, narrador de los partidos del Girona Fútbol Club en la radio española Onda Cero. Nos ha contado un poco sobre su trayectoria, la actualidad del periodismo deportivo comparada al pasado, su uso de redes sociales como TikTok y Twitter… Y mucho más.
“Yo empiezo en Onda Rambla, una emisora que ya no existe. Ahí empecé en el 1998. Con 18 años ya empecé a hacer Primera División por el hecho de que no teníamos narrador. Nos juntamos con Onda Cero, cuyo jefe era José Antonio Luque (actual narrador de los partidos de fútbol en Telecinco y, anteriormente, presentador de informativos deportivos en Antena 3). Él me da la oportunidad.
Después de Onda Cero, en 2003, paso al Fútbol Sala Martorell en Radio Martorell, donde permanezco hasta el 2006. Tras esto, estoy unos años un poco desconectado por temas laborales. En el año 2011 ficho por Radio MARCA, y hasta el 2018 hago los partidos de fútbol catalán por la mañana (como narrador principal) y empiezo a hacer los partidos para “El Marcador” de Radio MARCA nacional. Cubría normalmente al RCD Espanyol, aunque también cubro al CE Sabadell el año que está en Segunda División. Y, desde la temporada 2022-2023, vuelvo a Onda Cero. El Girona sube a Primera División y Edu García, director de Radioestadio, me llama. Esta, la 2025-26, es la cuarta temporada haciendo los partidos del Girona FC. También sigo cubriendo muchas veces al RCD Espanyol, además del baloncesto.
Hago los partidos del Bàsquet Girona, pero yo soy narrador de fútbol. En el baloncesto, puedo hacer conexiones, pero no me atrevería a hacer un partido entero porque no controlo tanto al baloncesto como al fútbol. Pero sí, en este oficio tienes que hacer de todo”.

Pregunta: ¿Y cómo ves al Girona FC este año?
Respuesta: Va a estar la cosa difícil… Piensa que el Girona viene de hacer un año complicado… En la 2023-24 se clasificó para la Liga de Campeones y se crearon unas expectativas que luego no se cumplieron. La temporada pasada, el equipo estuvo peleando hasta enero o febrero. En febrero se cae el equipo, y de hecho estuvo a punto de perder la categoría hasta la última jornada.
Entonces este año hay un equipo con 11 jugadores nuevos, ya que se han marchado integrantes importantes. La pelea que tiene este año el Girona es por no descender. Yo tengo la esperanza de que no baje, pero va a ser uno de los equipos candidatos a perder la categoría.
P: Aun así, ¿disfrutas narrando los partidos?
R: Para narrar, primero te tiene que gustar. Además, tienes que valer. Cuando os toque narrar, comprobaréis que hay algo más allá de las simpatías personales que puedas tener por un equipo. Cuando estás en el rol profesional que supone narrar un partido, tú puedes cantar un gol contra tu equipo de toda la vida. Lo ves de otra manera.
Claro que disfrutas; el día que no disfrute, primero no lo haré y seguramente no te llamarán, porque, al final, piensa que hay muchos narradores y muy pocas cabinas. Hay tres equipos de Primera División española en Cataluña. Cada equipo tiene cinco o seis narradores, pero los candidatos somos miles y miles. Entonces siempre lo disfrutas. El día que no disfrute, le llegará al oyente.
P: Eres narrador, pero entre tus facetas están también tus canales de Twitter y de TikTok. ¿Cómo de importante es tener estas redes sociales?
R: Hoy en día es otro nivel. Yo tampoco voy por delante, porque, aunque, por ejemplo, en Twitter sí que tengo 5.000 seguidores, no soy como alguno de mis compañeros, que tienen cientos de miles de seguidores. A día de hoy, a diferencia de cuando yo empezaba, es muy importante, porque muchos periodistas son alguien por las redes sociales. Sin un medio que te respalde, hace 25 años era impensable ser alguien importante. Si tú no estabas en una emisora de radio, o en un periódico, o en una televisión, no tenías visibilidad. Ahora te da más visibilidad una red social que muchos medios de comunicación convencionales. Es algo complementario. Yo las tengo y es bonito. Por ejemplo, a vosotros, a la gente joven, que sois quienes controláis más esto, os recomiendo la edición de vídeos de TikTok. Todo aquel que se quiera dedicar a esto tiene que tener unas buenas redes sociales y un buen control de estas si quiere prosperar.

P: ¿Notas algo de diferencia entre la manera en la que los narradores más jóvenes se preparan para abordar un partido?
R: Todo evoluciona, pero realmente la diferencia no es porque seas más joven o más mayor. No considero que haya mejores narradores que otros. Es como si yo te digo, ¿quién canta mejor? ¿Alejandro Sanz o Joaquín Sabina? Depende. Si te gusta Sabina, pues te gustará más Sabina, y si te gusta más Sanz, te gustará más Sanz. No hay una manera perfecta de cantar o de narrar.
Van cambiando los gustos. Yo, por ejemplo, cuando empezaba, era súper fan de uno de los mejores narradores de este país: Alfredo Martínez, que ahora es compañero mío. Manolo Lama es también un grande, Alejandro Romero es de mi emisora… No hay una manera definida, por edad, de narrar mejor o peor. Hay gente joven muy buena… Yo me estoy encontrando a gente joven muy buena y a gente mayor muy buena, pero ser muy bueno no tiene que ver con la edad.
Sí que es verdad que ahora la gente joven viene de otros canales: de redes sociales, de “streamings”, e incluso hay otro tipo de léxico. Pero no te quedes con que, por ser más mayor, vas a narrar mejor que la gente joven que está empezando. Vosotros estáis apretando mucho.
P: ¿Entonces crees que la inmediatez de las redes sociales ha modificado la expectativa del público hacia los narradores?
R: Sí, claro. Partiendo de la base de que antes, en el año 1998, cuando yo empezaba, o te escuchaban en directo o alguien lo había grabado. Yo busco emisiones de aquellos tiempos y me cuesta encontrarlas. No es como ahora, que cualquier retransmisión la puedes escuchar desde China. La puedes grabar y te la puedes poner al cabo de dos minutos; la puedes sacar en todo tipo de formatos: en audio, en vídeo… Eso hace que esa retransmisión no se pierda. Todo esto ha cambiado, no tiene nada que ver.
Cuando yo empezaba, si no te escuchaban tus amigos en directo, ya no te escuchaban, a no ser que tú lo hubieras grabado. No había páginas web, ni podcast… Eso al final te pone en otro nivel. Creo que es mejor, porque al final tú como narrador evidentemente te puedes escuchar y puedes ver tus fallos, ya que uno tiene que ser autocrítico. Es un hecho: las plataformas, las redes sociales y la tecnología han elevado a otro nivel lo que es la narración. Ha evolucionado para bien.
P: Por ejemplo, Juan Carlos Rivero, en el último España – Turquía, confundió a De la Fuente con Iñaki Sáez. Seguramente lo viste por redes sociales. Si yo hubiese vivido este fallo hace 25 años, cuando Sáez era seleccionador, hubiese pensado: “¿Será un fallo mío, habré oído mal?”. Pero ahora, con Twitter…
R: Se magnifica todo, claro. Antes podía pasar desapercibido y podías pegar una cantada. Hoy en día, una de las cosas que nos pasa a nosotros, a los narradores en cualquier medio, es que tú haces una pifia, y al cabo de 20 minutos está en Twitter y en TikTok. ¿Por qué? Porque hoy en día, con los medios que hay, te sacas la grabación del directo (al estar todas las emisoras emitiendo en YouTube), lo cortas y lo subes.
Ojo con lo que dices, ojo con cómo lo dices, porque lo que antes podía pasar desapercibido, hoy solo no pasa desapercibido, sino que se magnifica. Al final, la retransmisión de un partido de la selección en La 1, que lo pueden ver cuatro o cinco millones de personas, si les añades las personas que lo ven en directo, más los que lo pueden ver luego, los que se pueden enterar por redes sociales… Imagínate la que puedes tener liada. Lo que le ha pasado a Rivero, que es un buen profesional, nos puede pasar a todos. El que no habla es el que no se equivoca.
P: También, en otra ocasión, llamó “cucaracha” a Marc Cucurella.
R: A ver, sí que es verdad que hay gente que tiende más a equivocarse. Pero quiero romper una lanza. No es fácil, porque cuando haces un informativo, tienes un guion. La narración es improvisación pura y dura. Hay gente que lo lleva mejor, hay gente que lo lleva peor, hay gente que directamente no lo lleva… Pero no puedes rebobinar.
Como anécdota, en el primer partido que hice, dije “buenas tardes, Manolo”, y eran las 11 de la mañana. Cantadas pegamos todos, y yo alguna he pegado. Lo que pasa es que ahora todo se magnifica, y más con los medios que hay. El altavoz mediático es muy grande, las redes sociales tienen mucha importancia y hay mucha gente aburrida y con tiempo libre. Eso evidentemente te lo acabas encontrando, y cosas que hace 25 años habrían sido anécdota, pueden estar cuatro o cinco días en las redes sociales. Ya queda eso para siempre.
P: ¿Qué te parece la tendencia actual de mezclar entre análisis, entretenimiento y humor?
R: A mí me gusta. Yo vengo de un tipo de radio distinto… De la radio de José María García. Lo suyo, por ejemplo, era información pura y dura. Con él había poco lugar al cachondeo. Pero, por ejemplo, su coetáneo José Ramón de la Morena era un poco más ácido. Hoy en día, en el medio donde estoy yo, con mi director Edu García, les gusta la chufla, les gusta el cachondeo, siempre y cuando se mezcle con la información. Es algo que se evidencia en prácticamente todos los medios de comunicación. Por ejemplo, si tú escuchas la Cadena COPE, está Lama, que es un tío muy cachondo. Ahí son muy de utilizar el humor, pero en todas las emisoras se busca un perfil de comentarista jocoso. Al final es lo que se lleva, y a mí personalmente me gusta, ya que me siento cómodo con ese formato. Hay quien no se siente tan cómodo, pero yo soy muy del pitorreo. Hay gente que no, pero hoy en día es lo que se lleva.
P: ¿Notas que en las nuevas generaciones se prioriza más la personalidad o la parte técnica?
R: La gente que empieza quizás no se preocupa tanto de la técnica como del contenido. Está claro que hay grandes narradores que no tienen conocimientos técnicos. Por ejemplo, Ibai Llanos. Él es un chaval que tiene estudios de la materia y que empieza haciendo directos de un juego de la consola. Es un pedazo de narrador porque hace que tú lo vivas. Los espejos que tenéis, la gente joven, ya no son solamente, por ejemplo, Manolo Lama y Alfredo Martínez. Son otro tipo de narradores, es otro tipo de formato… Todo evoluciona.
Esto es igual que el fútbol. Tampoco es igual el de ahora que el de hace 25 años. Ha evolucionado; hoy en día el fútbol es, por ejemplo, más físico… Entonces sí, es diferente y quizás la gente joven se va más hacia la manera que el método.
P: Has trabajado para varios medios, pero también para un club, ¿cómo de diferente es eso?
R: Yo estaba en el Miró Martorell, un equipo ahora desaparecido, y llevaba el tema de las redes sociales. Ahí, tú eres parte implicada. No es lo mismo trabajar en el departamento de comunicación del Girona que cubrir información del Girona. Pero la comunicación corporativa es bonita. Tampoco eres periodista realmente. Tú lo único que haces es dar una información: la que quiera el club.
De hecho, uno de los problemas que ha habido en este sector es que la comunicación corporativa está matando al periodismo. Antes, cuando yo empezaba, podía llamar directamente a cualquier futbolista. Me podía atender o no, pero iba a criterio del jugador. Si quería, yo llamaba a Raúl Tamudo, o a Sergio González, o a Enrique de Lucas… Hoy en día, es impensable. Si tú quieres una entrevista de un jugador de Primera División, tienes que llamar al club, lo tienes que pactar con el departamento de comunicación… Cada vez hay menos entrevistas de jugadores.
Ahora es más difícil hacer periodismo que hace 25 años. Cuando el FC Barcelona creó Barça TV, las entrevistas se las concedían a medios del club. Estos siempre le van a hacer preguntas cómodas. Entonces, eso es uno de los problemas que hay: es uno de los hándicaps.

P: ¿Cómo se diferencia eso con un posible “bufandismo” que se puede ver en esta generación de redes sociales?
R: Ese es otro tema. Hace años, en el periodismo de García, era impensable. Había muchos periodistas con los cuales decías: “¿Y este de qué equipo es?”. Con los buenos periodistas, tú no sabes de qué equipo son. ¿De qué equipo es Miguel Quintana (Radio MARCA)? Es un hombre imparcial y un gran periodista y compañero.
Hoy en día se ha puesto de moda el periodismo de bufanda. Eso, para mí, es un problema. Es público y notorio. Yo soy seguidor del RCD Espanyol, pero yo no hago proselitismo del equipo, y tampoco soy de los que están en redes “dando la turra”.
Yo nunca me he posicionado, y puedo hacer los partidos del Girona, por ejemplo. Es un club al que quiero mucho, pero yo no soy seguidor: no soy del Girona. O podría cubrir también al Barcelona, porque yo nunca he hecho una declaración en contra de ellos. Nunca he hecho gala de antibarcelonismo.
Sí que es verdad que está de moda la gente que es periodista del Barça y va en contra del Real Madrid. El periodismo está en un punto distinto. Hay mucha gente que, si no fuera “bufandero”, no comería. Yo tengo compañeros que, si no rajan en Twitter del otro equipo y hacen la coña contra el Madrid, habría televisiones que no les llamarían de vez en cuando y no les pagarían 80 o 100 euros por programa. Y eso es algo que está ahí.
El “bufandismo” ha sido un paso atrás. Está denigrando, en parte, al sector. Al final somos mayores; cada uno tiene que hacer lo que considere. Yo, en mi caso, no lo haría y siempre recomiendo, a los que empezáis, ser lo menos “bufandero” posible. No os metáis en determinados charcos. Es un consejo que os doy.
P: Determinados charcos… ¿En cuanto al “bufandismo”?
R: En cuanto al “bufandismo”, en cuanto a determinadas ideologías políticas… Yo recomiendo que, si tú eres periodista deportivo, te dediques a lo tuyo. Todos tenemos nuestras ideas políticas, nuestras filias y nuestras fobias con determinados presidentes, determinados clubes…
Os explico una anécdota: yo tengo un compañero, muy culé, que hacía fútbol catalán en Radio MARCA, e hizo un comentario despectivo contra el Getafe. Un día, una emisora de Madrid nos pidió a alguien para hacer un Getafe – Espanyol. Les dijimos: “Mira, te mandamos a…” Nos respondieron: “No, a este no, porque en su Twitter hizo un comentario en contra del Getafe”. Pongo un ejemplo porque son cosas que pasan.
Yo nunca he sido una persona de “mojarme” mucho, pero estoy contento de haber tomado este camino. Y, ojo, desde el respeto a otros compañeros que sí que son “bufanderos” y quizás les va el interés en ello. Aunque, un consejo que yo le doy a la gente es que evite meterse en follones.
P: ¿Crees que se están perdiendo algunos elementos tradicionales de la narración?
R: No. Al final, la narración como tal, yo la veo igual que la veía hace 25 años. Creo que la manera de narrar y el perfil del narrador están evolucionando, pero los conceptos siguen siendo los mismos.
P: Pero tú tienes canal, por ejemplo, de TikTok. ¿Qué opinas del consumo fragmentado del deporte, como son los clips o los “highlights”?
R: Me parece fenomenal. O sea, eso te da visibilidad, da información a la gente que lo ve, al aficionado, da una autoridad a los clubes, ayuda a conseguir sponsors. Me parece un cambio y una evolución muy positiva.
P: ¿Y frente al seguimiento completo de un partido?
R: Depende. Por ejemplo, si eres simpatizante del Barça, seguramente querrás ver el partido completo del Barça. Pero si yo soy culé, y, ya que me gusta el fútbol, me quiero informar de cómo ha quedado el Betis – Alavés, a lo mejor no me tengo que ver el partido entero.
Con ver los goles o ver lo que ha hecho el entrenador ya me vale. Todo lo que sea libertad del consumidor, me parece bien. Todas las redes sociales, entre otras cosas, han democratizado bastante el deporte y el periodismo. Cada uno elige lo que quiere consumir. Tú tienes muchas ofertas y cada uno coge la que quiere y cómo la quiere.
P: ¿Y qué parte de tu experiencia te gustaría transmitir a un periodista joven que acaba de empezar?
R: Nunca tirar la toalla. Este es un mundo muy complicado y el filtro es grande. Un futbolista no empieza jugando en Primera División, comienza en categorías inferiores. Un periodista no empieza retransmitiendo un partido de Liga de Campeones en el Parque de los Príncipes (París). Para llegar a eso, has tenido que hacer muchos partidos aquí, por ejemplo, en el campo del Castelldefels (Els Canyars).
Cuando trabajas en campos de Tercera División, de Primera catalana… Es posible que llegues a un punto donde dices: ¿vale la pena levantarme un domingo por la mañana para ir a hacer un partido? Yo siempre considero que sí. Nunca hay que tirar la toalla.
Siempre me he querido dedicar a estar en la narración y a llegar lo más arriba posible. Yo ya he hecho Liga de Campeones, he hecho partidos de la selección, llevo más de 100 partidos en Primera División, más de 150 en el fútbol profesional… Como narrador me siento colmado, porque no todo el mundo ha llegado.
Lo que a la gente le aconsejo es que se haga su camino, su espacio… Sé tú, no intentes copiar a nadie, márcate tu propia línea y pelea mucho, porque somos muchos. Al final es un filtro grande, como con los entrenadores. Hay 20 equipos en Primera División y mil titulados. No hay banquillo para todo el mundo, y no hay micro para todo el mundo.
Hoy estás y mañana no estás, porque aprieta mucha gente. Cuando yo empezaba, solo competías con periodistas. Ahora, además, compites con narradores de internet, con “streamers”… Somos muchos. Y tú hoy estás y si mañana no lo haces bien, te quitan y ponen a otro. Entonces te obliga a estar bien y, sobre todo, a nunca bajar el nivel, porque los de atrás, los jóvenes, ya apretáis.
P: ¿Qué dirías que no puede ofrecer los formatos más modernos que sí que conserva la narración más tradicional?
R: Nada. Los formatos modernos tienen todo lo de los antiguos. No hay nada que daban los antiguos que no puedan dar los nuevos. Nada, al revés. Lo nuevo ha sido una evolución para el sector.
P: Y, entonces, ¿cómo ves la narración de aquí a diez años?
R: El formato, de momento, es el mismo. Es decir, en la radio, por ejemplo, están los típicos programas de “Carrusel”, y en la televisión, cada vez hay más canales y más narradores. La narración como tal no va a cambiar. Tendrá la evolución que pueda tener el léxico, por ejemplo. Hay palabras que hoy existen que hace 25 años no existían. Hace 25 años no sabíamos qué era un “streaming”, por ejemplo. Sí que es verdad que la jerga y el argot de la gente joven no es el mismo que el de la gente más mayor.
Pero lo sustancial es parecido. Cualquier evolución que haya no va a ser de un día para otro. No me atrevería a decir cómo va a ser la retransmisión.
Va a ser muy parecida, pero con muchos más medios: con otros formatos que salgan, aparte de los “streamings”.

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Entrevista a Pedro de la Rosa, expiloto de F1
“Es bonito saber que te juegas la vida, porque respetas a los rivales”

Pedro Martínez de la Rosa (Barcelona, España, 1971) es alguien que necesita poca introducción. Es uno de los cuatro pilotos españoles que han conseguido un podio en la Fórmula 1 y el piloto catalán más exitoso de la historia de este magnífico deporte. 107 Grandes Premios entre Arrows, Jaguar, McLaren, BMW Sauber y HRT entre 1999 y 2012 le avalan como un deportista de increíble éxito.
Pero todo esto es lo deportivo. Lo técnico o numérico, incluso. En lo personal, Pedro Martínez de la Rosa es uno de mis grandes referentes periodísticos. Porque sí, puede haber deportistas que rindan bien en lo periodístico. Además, en lo sentimental, yo también he sido y siempre seré un gran admirador de este deporte. Y, por detrás de mi adorado Fernando Alonso, siempre estaba Pedro de la Rosa como mi gran ídolo automovilístico desde la infancia. Actualmente también está ligado a ese gran sentimiento que es el alonsismo al ser embajador del equipo Aston Martin F1.
Esta entrevista no solamente me hace ilusión en lo profesional, al ser mi primera entrevista a un piloto de Fórmula 1, sino también en lo personal. Es difícil imaginarme una pieza de la que esté más orgulloso que mi entrevista a Pedro Martínez de la Rosa, ahora y en el futuro. Espero que la disfruten.
Enrique Calvo: Hola, buenas tardes.
Pedro de la Rosa: Muy buenas, Enrique.
E: ¿Cómo estás, Pedro?
P: Muy bien y contento de estar aquí contigo.
E: Fuiste piloto y ahora eres embajador de Aston Martin F1. Llevas muchos años ligado al motor.
P: La verdad es que sí. Tengo 55 años y desde que era un niño he estado en el mundo del motor de alguna manera. Coches de radiocontrol, karting, circuitos… Ha sido mi vida.
E: ¿Cómo describirías lo que te apasiona, a día de hoy, en dicho mundo?
P: Realmente soy un afortunado, porque yo jamás pensé, cuando era un niño, que podría llegar a la Fórmula 1. Mi sueño siempre fue ser piloto de karting, porque en mi casa mi padre no quería que yo me dedicase al mundo del motor. Aquello comportaba unos riesgos y no querían que yo los pasase. Entonces mi padre me dijo: “oye mira, karting no, pero coches de radiocontrol sí”.
Yo comencé en el mundo del radiocontrol en el campeonato de Cataluña. Gané también el de España, el Europeo… Lo gané todo menos el Mundial, donde quedé subcampeón. Llegó un momento en el que dije a mi padre: “quiero ir al karting ahora”.
Me inicié en el karting y fui, poco a poco, hacia la Fórmula 1. Pero yo lo único que quería era ser piloto de karts. ¡Todo lo demás era para los marcianos! He sido un afortunado al poder llegar a cumplir un sueño que realmente no era un sueño, porque era algo inalcanzable para mí cuando era un niño.
E: Durante tu carrera de Fórmula 1, ¿cuál dirías que ha sido el momento que recuerdas con más cariño?
P: Hay muchísimos momentos preciosos. La gente, obviamente, se queda con el podio del 2006. Probablemente sí que sea uno de los más bonitos, porque cuando estás en el podio, miras abajo y ves a tu mujer que tanto te ha apoyado, ves a tu equipo, ves a la gente que ha confiado en ti… Les debes todo.
Aunque sí que es verdad que hay muchísimas carreras anónimas, carreras de Fórmula Fiat, Ford, Renault, Fórmula 3, Fórmula 3000… Ahí yo era un don nadie y esas me permitieron seguir para adelante y seguir compitiendo.
Yo guardo con muchísimo cariño mi primera carrera y victoria en la Fórmula 3 Japonesa (actual Super Fórmula Lights). Fue una decisión muy arriesgada, la de irme a Japón: me iba a algo que no sabía que era.
Empezaba a competir en un campeonato que desconocía, en el Circuito de Suzuka, uno que solo había visto por la tele. Me imponía mucho vivir en Japón. En ese momento, cuando crucé la línea de meta, se me caían las lágrimas, porque cuanto más sufres en la vida, más valoras lo que consigues. Hubo un sacrificio máximo a nivel personal y familiar por estar ahí.
E: Siempre hablas maravillas de Suzuka. ¿Es tu circuito favorito?
P: Sin duda. Yo sé que no soy objetivo, porque probablemente la razón sea porque lo tenía idealizado de pequeñito. Veía carreras de Ayrton Senna y de Alain Prost en el 1989 y en 1990. Eran las 4 o las 5 de la mañana y, ahí estaba, con mis hermanos, viendo la carrera. Luego llegas a estar ahí [en el propio circuito].
Además yo también había visto muchas carreras de motos disputadas en Suzuka, ya que a mí también me encantan las motos. Venimos de una familia muy motera. Alberto Puig, que es mi primo, corrió en 500cc [en el Mundial de Motociclismo] y ganó el Gran Premio en Jerez en el año 1995.
Entonces, quieras o no, lo llevamos en la sangre. Cuando llegas a Suzuka, dices: “¡es el de la tele y estoy yo aquí! Eso es muy bonito, la verdad. Además, el circuito en sí es espectacular. Otra cosa es que lo tengas idealizado, pero es que una vez das un par de vueltas, piensas: “guau, hay que ir muy rápido aquí”.
E: Las carreras que más has disfrutado han sido en Suzuka, ¿pero las que más te han costado?
P: Todas siempre cuestan. Como decía Johan Cruyff: “no hay partido fácil”. En el mundo del motor, no hay carrera fácil. Aunque vayas liderando, siempre puede pasar algo. Yo recuerdo una carrera de Fórmula 3000 en el circuito de Mine (Nishinihon). Está eso perdido en la montaña, en Japón, y era mi primera temporada de Fórmula 3000.
Necesitaba obtener algún resultado, porque el equipo había confiado en mí. Yo era muy joven e inexperto, y recuerdo que iba segundo. Hubiese sido mi primer podio en la Fórmula 3000, pero a 350 metros de la línea de meta me quedé sin gasolina… Como hacía subida no pude hacer la bajada para llegar a la meta, y me quedé ahí tirado.
Luego, conforme te pasan estas cosas, valoras que hasta la línea de meta todo puede ocurrir, y entonces valoras cada resultado mucho más. El mundo del motor es un trabajo y un deporte de equipo. Tú llevas un coche, eres el delantero centro del equipo… Todo el mundo te ve, y parece que cuando ganas o pierdes, la gente te señala con el dedo. Pero tú representas a todo el equipo, todas las familias que depositan su trabajo y su dedicación a tu coche.
En la Fórmula 1 la presión que uno siente viene más de las mil familias que están detrás, de las personas que están diseñando, produciendo y poniendo tu coche a punto, más que de tu gloria personal. Es decir, si lo hago bien esta gente va a tener trabajo, pero si tengo malos fines de semana y no estoy centrado, esta gente puede perder su trabajo y con ello sus familias. La responsabilidad siempre es alta porque en este deporte tú tienes que tener muy claro que te debes a tu equipo y que tu equipo son muchas personas.
E: ¿Qué diferencias hay entre pilotar en pruebas y pilotar en un Gran Premio?
P: Es muy diferente, en el sentido de que en los test hay esa relajación. Al salir a pista, si cometes un error, no es el fin del mundo. Cuando estás en un fin de semana de carreras cada vuelta cuenta. No puedes hacer vueltas lentas.
Notas la presión. Sobre todo, en clasificación. Para mí, el momento de presión máxima en la Fórmula 1 y en otras categorías siempre ha sido ese. Si clasificas bien, luego la carrera es muy fácil. Pero si tienes un mal sábado, una mala vuelta, luego tienes que remontar y en este deporte es muy difícil.
Entonces, ese momento en el que llevas neumáticos nuevos, cruzas la línea de meta y empieza la vuelta y el crono… Ves tu delta time en el volante y ese momento es de adrenalina pura. Pero también es el más bonito. Para mí, la clasificación, la velocidad pura a una vuelta, es lo que diferencia más a los pilotos.
E: Quien hizo pruebas en 2002 fue Fernando Alonso, con el Jaguar. Tú estabas también en el equipo. ¿Qué pensaste de aquello?
P: ¡Guau! Ese fue un día raro… Eddie Irvine y yo éramos pilotos de Jaguar, y de repente Niki nos dice que Fernando Alonso iba a pilotar el coche también. No lo entendíamos mucho. Teníamos ya a un piloto de pruebas, pero ahora viene Alonso a pilotar el coche.
Era una situación un poco rara y un poco tensa. Pero Alonso era ya, en esa época, un piloto supervalorado en la Fórmula 1. Querían ver de que era capaz. Era considerado, probablemente, uno de los mejores pilotos. ¡Y aún no había ganado ningún Gran Premio!
Flavio Briatore le dejó a Fernando pilotar para Jaguar porque Lauda se lo pidió. Entonces, ya de entrada, ves que Alonso es buenísimo. Es una bestia. Lo que pasa que en ese momento tú luchas por tu asiento. En este deporte no puedes tener un mal día. Si viene Fernando Alonso y se sube en el coche, siendo una persona que no conoce ni el equipo ni el monoplaza, y te gana fácil… La gente se cuestiona si realmente lo estás haciendo suficientemente bien. Entonces, hay que siempre apretar y hacerlo lo mejor posible en entrenamientos libres y también, obviamente, durante un fin de semana de Gran Premio.
E: ¿Hubo alguna posibilidad de que Alonso se quedase?
P: Lauda siempre nos dijo: “tranquilos, viene a probar el coche y a ayudarnos. A ver qué opina él”. Alonso ya era piloto de pruebas de un Renault muy bueno. Él era un buen punto de referencia para decir: “oye, a ver, ¿cómo va nuestro Jaguar?”
Nosotros, tanto Irvine como yo, nos quejábamos de que el coche era inconducible. El Jaguar era realmente malo. Entonces, vino Fernando, probó el coche y efectivamente dijo: “es inconducible en muchos aspectos”. Nos ayudó en ese sentido.
Pero Niki siempre nos dijo: “tranquilos, Eddie y tú sois mis pilotos”. De hecho, continuamos, ya que el año siguiente lo hicimos juntos. No había un proyecto para que Fernando viniese a Jaguar. Además, yo creo que lo que él quería hacer era pilotar para Renault, porque era un equipo más competitivo en esa época.
E: Tú estuviste muchísimos años siendo probador de McLaren. Me imagino que también tenías ofertas de equipos de media tabla para pilotar como titular. ¿Por qué elegiste tomar ese camino?
P: Yo paso dos años muy complicados [como piloto titular] en Jaguar. El coche era precioso, era verde, éramos equipo oficial, a priori teníamos bastante presupuesto… Pero no teníamos estructura, tampoco teníamos túnel de viento ni teníamos simulador. Realmente, había una fábrica en estado de creación.
Fueron dos años muy duros en los que se nos juzgaba como equipo oficial. Pero yo decía: “¡si es que Minardi tiene túnel de viento y nosotros no! ¡Tenemos menos herramientas que el peor!”
Estábamos construyendo la casa por el tejado. El coche no debería haberse pintado nunca de verde. Debería haber sido un coche cliente, tal como hizo en su día BMW con Williams, hasta que el motor o el equipo funciona. Si hubiera un túnel de viento y unas infraestructuras, ahí sí que seríamos un equipo oficial. Creo que todo el proyecto corrió demasiado.
Al final dije: “sin un equipo bueno no voy a hacer nada”. Pero todos los equipos punteros estaban llenos y no quería “arrastrarme” más. Tras dos años con Arrows y otros dos con Jaguar, me dije a mí mismo: “¿Por qué no somos piloto de pruebas de un buen equipo? Le damos un poco de tiempo y yo aprendo qué necesita un equipo competitivo de Fórmula 1 para ganar carreras”. Así yo también me formo más y, si tengo la suerte, a lo mejor incluso me subo en a coche bueno. Ese fue mi razonamiento.
¿Qué equipos buenos había? En esa época, eran dos: o McLaren o Ferrari. Los equipos que realmente dominaban eran esos. Entonces hice dos llamadas. Llamé a Ferrari, a Jean Todt, y le dije “soy Pedro de la Rosa y me gustaría ser piloto de pruebas para tu escudería”. Me respondió: “gracias por la llamada, pero ya tenemos a dos pilotos: a Luca Badoer y a Felipe Massa”. Como pilotos titulares estaban Rubens Barrichello y Michael Schumacher.
Entonces llamé a Martin Whitmarsh de McLaren. Yo no le conocía, así que le dije: “mira, soy Pedro de la Rosa, no tengo asiento para conducir, pero me gustaría ser piloto de pruebas para tu escudería”. Me dijo: “muchas gracias por la llamada, pero ya tenemos a Alex Wurz como piloto de test”.
Ahí yo tuve una muy buena respuesta de la que todavía me acuerdo. “Muchas gracias, lo entiendo, pero es curioso porque Ferrari tiene dos pilotos de pruebas (Badoer y Massa), pero vosotros solo tenéis a uno. Whitmarsh se quedó pensando y me dijo: “si te necesitamos, ya te llamaremos”.
Al cabo de unos días me llamaron y me dijeron que me querían probar. Me enviaron a Jerez cuatro días de test con McLaren para ver qué tal. Evaluaron si yo reunía las condiciones para ser piloto de pruebas de McLaren. Velocidad, feedback, etc… Y así conseguí el asiento. Se me encendió la lucecita de que, en Ferrari, ya tenían dos pilotos de pruebas.
En esa época, dos días a la semana, los equipos tenían pruebas en diferentes circuitos de Europa. Eso era la gran diferencia de la Fórmula 1 de entonces. Era la cantidad de días de test. Y no con un coche, sino con dos coches por equipo.
Entonces yo me pasaba dos o tres días a la semana entrenando con McLaren. Eso me curtió mucho como piloto. Aprendí con el simulador, que en esos momentos estaban ya naciendo. Pasé de ser un pipiolo como un piloto de Fórmula 1, al estar en equipos poco competitivos, a estar en el mejor o uno de los mejores. Eso a mí me enseñó mucho y me hizo ser un poco más valorado en el mundo de la Fórmula 1. El trabajo gracias a McLaren.
E: ¿Tuvisteis mejor coche que Renault en 2005?
P: En 2005 fue mucho mejor. Lo que pasa es que también era menos fiable.
E: ¿Pero en su conjunto?
P: Sí, sin duda. Con orgullo o sin él porque perdimos el Mundial, pero en el 2005 el coche más rápido del Mundial era el McLaren MP4-20. Sin ninguna duda. Lo que pasa es que también es verdad que no era tan fiable como el Renault. Otro inconveniente que teníamos era que Fernando estaba pilotando y era un rival durísimo.
E: Tu último año como piloto titular fue en Hispania Racing Team, en 2012.
P: HRT era un proyecto muy bonito. Fue un fracaso según mucha gente. El equipo español no salió a flote. Morimos en el intento, es verdad, pero morimos con las botas puestas. Yo dejé McLaren para irme a Hispania. Nadie en su sano juicio lo entendía. El primero fue Ron Dennis…
E: ¿Se pensaba que te ibas a HRC?
P: Sí, me dice: “¿para qué te vas a HRC?” Yo le respondí que me iba a HRT, pero él no sabía ni cómo se llamaba el equipo. Sí que sabía que era el último equipo y me dijo algo de lo que me acordaré siempre: “You must be fucking mad!”. O sea, “¡estás jodidamente loco!” Y sí, lo estaba.
Pero era un proyecto nacional. Creía en él y en la gente que había detrás. Estaba Luis Pérez-Sala y era el momento de intentar lo más difícil todavía: tener un equipo español. Pero no por los pilotos españoles, sino porque era un equipo con mecánicos e ingenieros españoles. Digamos que era una posibilidad de que un equipo le diera oportunidades de trabajo a gente española en la Fórmula 1 y en el motorsport. Eso a mí me atraía mucho.
Yo estaba al final de mi carrera deportiva y firmé un contrato a dos años. Al tercer año era muy probable el hecho de que yo fuera el team principal, lo cual también me motivaba mucho. De hecho, Pérez-Sala me decía: “a ver cuando te retiras porque yo quiero dejar ya esto”. El mensaje era: “ven, que te necesitamos”. Estaba en ese impasse que al final no salió bien, pero se intentó. Si me preguntaran “¿lo volverías a intentar?”, respondería que sí.
E: ¿Esos eran tus planes para 2014?
P: La idea era ser piloto en 2012 y 2013, y que en 2014 me convirtiese en el team principal. El equipo estaba basado en Madrid y teníamos una nueva sede. Estábamos empezando a crear algo.
Los coches antes se fabricaban en Alemania, así que estaban desperdigados por Europa. Lo que hizo muy bien Pérez-Sala con Thesan Capital (los gestores del proyecto), era buscar una sede en Madrid. Estábamos en [el edificio multiusos] Caja Mágica, y ahí centralizaron todo el proyecto.
Empezamos a crecer con todo el mundo trabajando en Madrid. Eso era muy importante, porque por primera vez teníamos una base. Podíamos vernos las caras. Pero éramos 85 personas en todo el equipo. Como punto de referencia, Ferrari o McLaren son unas 1.000-1.200 personas…
Éramos David y estábamos luchando contra Goliat. Pero aun así nos clasificábamos y teníamos un equipito pequeño pero muy ágil. La gente me pregunta: “¿qué diferencia había entre HRT y McLaren?”, al venir yo en ese momento desde Woking. Yo siempre he dicho lo mismo: la diferencia principal es el número de personas.
La gente me mira y dice “¿qué estás diciendo? ¿solo el número de la gente?” Y digo: “sí”. La calidad de la gente no es diferente. La calidad del equipo de HRT era excepcional. Había ingenieros y mecánicos con un talento bestial. De hecho, cuando el equipo acaba y se disuelve, muchos de ellos se fueron a otros equipos de Fórmula 1, como a Red Bull. Muchos de ellos han sido campeones del mundo.
Otros se han ido al DTM y han sido ingenieros en otras categorías, pero han sido exitosos. Eso es algo de lo que estoy eternamente orgulloso, al margen de que yo, luego, me tuviera que buscar la vida como pudiera. Yo tenía claro que en McLaren no me iban a abrir los brazos de nuevo. Una vez abandonas Woking… Ya era el segundo año que lo hacía y me dijeron: “ya, suficiente”.
E: ¿Hubo alguna posibilidad de ser piloto titular en algún otro equipo?
P: Cuando acaba mi periplo en HRT, no hay ninguna posibilidad de entrar en un equipo de Fórmula 1. Entonces, en diciembre de 2012, recuerdo recibir una llamada de Stefano Domenicali, diciéndome que si quería venir a Maranello a verlos. Fui y estaban interesados en mi rol de piloto de pruebas. Obviamente, ni me lo planteé. Era una segunda o tercera oportunidad en mi vida de estar en los dos mejores equipos que había en la época, que eran McLaren y Ferrari.
En Woking ya había completado una etapa, pasé más de 8 o 9 años muy felices y ahora se me abría otra puerta. Fue una etapa más pequeñita pero interesante en un equipo como Ferrari. Yo siempre digo que es como jugar en el Real Madrid. Yo he jugado en el Barça muchos años (con el equipo McLaren), pero tuve la oportunidad de jugar en el equipo rival y no dudé. Me apetecía como experiencia de vida.
E: Estuviste en McLaren en 2007. ¿Hubo alguna posibilidad real de ser piloto titular?
P: El 2007 fue un momento muy duro de mi carrera deportiva. Venía de la temporada 2006, y me habían necesitado in extremis cuando Juan Pablo Montoya se fue a la NASCAR. Hice un buen trabajo. Conseguimos un podio y estuvimos cogiendo puntos para el equipo, siempre muy cerca de Kimi Raikkonen.
Trabajábamos muy bien juntos, pero entonces llega 2007. Yo ya sabía que habían fichado a Fernando y que venía Lewis Hamilton. Yo no tenía, en ese momento, ningún problema. Aunque venía del 2006, yo sabía que eran dos pilotos muy buenos. No solo que Fernando era muy bueno, sino que sabía que Hamilton también lo era. Ya había entrenado con Lewis y yo sabía que era alguien muy especial. Entonces, pensé: “si fuese el director de McLaren, ¿qué haría?” Yo haría lo mismo, escogería a Fernando, sin ninguna duda, y a Hamilton. Entonces, viví con ello.
“Oye, no me han escogido a mí, pero lo acepto, más que lo entiendo”. Pero mis problemas vinieron en el 2007, a finales de año, cuando Fernando dice que se va. Porque entonces, en ese momento, queda un asiento libre. Yo estoy en una gran forma. Es el momento.
Yo miro y digo: “¡es que no hay ningún otro piloto en el mercado mejor que yo!”. Entonces, Ron Dennis me llama y me dice: “oye, ponte en forma. Es muy probable que seas tú [el titular]”. Entonces, claro, yo en ese momento digo: “joder, es que lo tengo”.
Pero en el último momento, cuando yo ya me veía siendo compañero de Hamilton, me llama Martin Whitmarsh un día y me dice: “vamos a fichar a Heikki Kovalainen”. Cosas de la vida. Para mí fue un palo muy grande, porque mi primera reacción es pensar: “no es mejor que yo”. Y la respuesta del equipo siempre fue: “quizás no es mejor que tú, pero consideramos que es igual que tú, pero con diez años menos”.
Eso fue difícil de digerir. Él tenía diez años menos, sí, y aquello es incuestionable: es un tema de DNI. Pero yo seguía pensando que no era mejor o igual que yo. Entonces, para una persona que ha estado ahí ocho o nueve años en la casa, creía que era mi turno. Pero eso es historia. Al final, escogieron a Hamilton, que ya estaba, y a Kovalainen. Lewis fue campeón del mundo ese año. Y ya está. Al final, el equipo me podría haber dado la oportunidad o no, es algo que dejo para que ellos lo valoren.
E: Antes hablabas de la salida de Alonso a finales de 2007. Existe esta percepción de que hubo una especie de guerra civil ese año en McLaren. ¿Crees que hubo un favoritismo hacia Hamilton por parte de Ron Dennis?
P: Sí que hubo muchísima tensión en el equipo. En cuanto al favoritismo, hubo uno sentimental, sí, porque todos tenemos un corazón. Hamilton era el piloto en el que McLaren estaba invirtiendo para hacerlo crecer, y a ver si algún día podía llegar. Yo, a Lewis, lo había visto en la fábrica desde pequeñito, subiéndose en el simulador, cuando él era piloto de la Fórmula Renault y cuando era un chavalín de karting… Él era buenísimo y al final llegó.
Ron Dennis, y más gente, ha estado invirtiendo en este chico y lo han visto crecer. Le han visto ganar campeonatos y han estado detrás de él, viendo carrera tras carrera… Emocionalmente están condicionados, aunque digan que no. Todos tenemos ese componente emocional. Sí, hubo una parte emocional del equipo, sobre todo de Ron Dennis, que estaba más con Lewis Hamilton.
Lo que pasa es que, al final, lo que quería el equipo era ganar. Teníamos que ganar el Mundial. Teníamos un cochazo, un equipazo, y encima habíamos fichado al bicampeón del mundo Fernando Alonso, y a Hamilton, que era muy bueno también. El favoritismo emocional no significa que le dieran mejor trato técnico a Hamilton. Había una igualdad brutal en el equipo.
E: McLaren tenía que ganar… ¿Sea con Alonso o con Hamilton?
P: Sí, sí. Teníamos un gran equipo y no había excusa. Mercedes había encontrado muchísima potencia durante el invierno. Teníamos un V8 en el 2006 con bastantes problemas. En el 2007 nos trajeron un V8 que era la misma base, pero le habían extraído 20 caballos más en toda la curva de potencia. No arriba, ¡en toda! Tenía muchísimos más bajos. Ya solo eso era un salto cualitativo bestial.
Pero, luego, a nivel de chasis, el coche iba muy bien: era fantástico. Adrian Newey ya no estaba en el equipo, pero la base que había sí que era suya. Teníamos un gran coche y motor. Teníamos, además, a los Michelin… Era una temporada que pintaba bien para nosotros.
E: Hablas de Newey. Creo que la siguiente pregunta es obvia… ¿Qué falla en Aston Martin?
P: Lo principal es que hemos empezado tarde en el proyecto. Tanto Honda como nosotros. Estamos recuperando el tiempo. Adrian Newey llegó el 2 de marzo [de 2025] al equipo, y eso son ya casi tres meses que pierdes. En Honda, se sufrió el momento en el que comunican que se van de la Fórmula 1. Luego deciden volver año y medio o dos más tarde.
Todo eso hace que, a nivel de estructura, empieces un proyecto más tarde. Los demás han estado trabajando desde 2021. Ahí tienes un “gap” de casi dos años y eso es lo que nos ha pasado. Estamos recuperando el tiempo perdido. No hay mucho más que decir. Confío en que llegaremos y en que el equipo tiene todos los mimbres.
E: ¿Llegareis antes de que Alonso se retire?
P: No lo sé. La respuesta honesta es que lo intentaremos. El equipo está trabajando día y noche, Honda está trabajando día y noche… Además, adicionalmente, hemos tenido algunos problemas de fiabilidad que no nos han venido nada bien, como el tema de las vibraciones.
El objetivo es darle a Lance [Stroll] y a Fernando el mejor coche posible, lo más rápidamente posible. Yo siempre digo que en el mundo del deporte se acaba haciendo justicia, siempre. Entonces, la única manera de hacer justicia es que Fernando acabe ganando carreras y otro campeonato antes de irse de la Fórmula 1. Eso sería un sueño y creo que se haría justicia.
E: ¿A qué pilotos de karts ves como potenciales talentos de cara al futuro?
P: Buena pregunta. Sinceramente, no sigo el Mundial o los campeonatos nacionales de karting lo suficiente para decir algo. Pero tenemos a buenos pilotos en España. Conozco a Bosco Arias.
E: ¡Ojo! ¡Le hemos tenido aquí en Open Sector!
P: ¿Sí? Su padre, Iván Arias, era rival y amigo mío en la Racing for Spain.
No sigo el karting lo suficiente como para decantarme por uno o por otro, pero siempre digo que es un milagro lo que tenemos en España. Con la poca ayuda que tienen estos chicos en categorías inferiores hasta llegar a la Fórmula 3, y ya no te digo después… Es un milagro que vayan saliendo pilotos tan buenos en España.
Tenemos a dos pilotos en Fórmula 1, pero luego tenemos a Álex Palou, que es un pedazo de crack. Si yo fuese jefe de una escudería, me plantearía traerle a la Fórmula 1. Es un talento bestial e innato. Otra cosa es que quiera venir, porque si estás ganando en la IndyCar también te lo tienes que plantear. Si viene un equipo mediocre de Fórmula 1, a lo mejor no le interesa.
Palou es un talentazo y está ahí. También ha sido otro milagro a través de Japón, a través de hacer las mil y una con su padre, corriendo con carreras con neumáticos de karts que otros desechaban, etc… Son historias muy bonitas de supervivencia y de fortaleza.
En Gran Turismos también tenemos a Dani Juncadella, por ejemplo, que es otro pedazo de piloto top mundial de GTs. Tenemos a gente muy buena. La pregunta es: ¿y cómo lo hemos hecho? Porque realmente, yo creo que las empresas españolas han ayudado o muy poco o nada.
Yo he tenido la gran suerte de que a mí me ayudó Repsol. Después de ganar en Japón, Repsol apostó por la Fórmula 1 y me llevó allí. Yo estoy eternamente agradecido a ellos, pero ¿dónde están los Repsols de turno de ahora? Es que no hay. Esto me preocupa mucho.
Luego tenemos, por ejemplo, a mi sobrino [Bruno del Pino]. Está corriendo la [FIA] Fórmula 3. Tenemos a Mari Boya, tenemos a Pepe Martí… No me quiero olvidar de nadie, porque luego me dicen: “tío, te has olvidado de mí”. En el caso de Bruno, la FIA F3 es un calvario a nivel económico. Las familias, pobrecillas, lo están invirtiendo todo en sus hijos.
Es muy duro, porque, realmente, vas a ver patrocinadores en España y te dicen que, cuando llegues a la Fórmula 1, ya les llames. Pero claro, para llegar a la F1 necesitas apoyar a la base. Ese es el tema. En este momento estoy preocupado por el relevo de Carlos Sainz y de Fernando Alonso en el futuro, porque tenemos mucho talento, pero muy pocas oportunidades.
E: Dices que sigues poco en el Mundial de Karting, pero es un puntazo mencionar a Bosco Arias. Es muy bueno y, además, muy simpático, igual que tú.
También te querría preguntar por la evolución de los coches desde el 1999. Tú has probado todo tipo de coches de Fórmula 1 y, estéticamente, hay una diferencia enorme.
P: Sí, estéticamente y a nivel de conducción. Yo, por ejemplo, he tenido la inmensa suerte de que he pilotado los coches de Fórmula 1 de 2005. No puedo decir que son los mejores coches de la historia, porque habrá quien te hablará de alguno de Senna. Pero he pilotado F1s desde el año 1998 hasta el 2023, y, sin duda, el mejor de todos es el McLaren MP4-20 de 2005.
Yo piloté por primera vez un Fórmula 1 en 1998 y he llegado a probar los Aston Martin de 2022 y de 2023, pero el MP4-20 es el coche más impresionante. Es el que más te exige como piloto, el que tiene más sensación de velocidad, el más rápido y el más duro físicamente. Fue el último V10, el último motor de 930 caballos.
Los coches pesaban 605 kilos. Ahora estamos en 770, pero es que hasta hace nada eran 800. Entonces, la relación peso-potencia era brutal y no había electrificación de ningún tipo. Es decir, tenías 930 caballos todas las vueltas. No había DRS. Tenías que ir a tope al no tener gestión de gomas.
Los neumáticos Michelin de esa época eran súper resistentes y estables, por lo tanto, el piloto tenía que conducir y darlo todo cada vuelta. Yo ahora les digo a los pilotos: “¡Lo tenéis muy fácil! Vosotros salís a pista, cargáis batería, dais una vuelta fuerte, vais muy rápido y acabáis. Después cargáis batería la siguiente vuelta y físicamente os recuperáis”. Eso es muy fácil.
En mi época, te decían: “Pedro, danos cinco vueltas cronometradas”. Salías y a la tercera ya estabas algo cansado. A la cuarta y a la quinta… Luego, me dicen: “ahora vamos a hacer 10 cronometradas seguidas”. No había carga de batería y el ritmo era muy bestia porque los neumáticos eran muy estables. Los coches eran casi 200 kilos más ligeros. El peso es el motivo por el que yo todavía tengo el récord de Bahréin. No hay ningún secreto más que ese.
Luego, a nivel de conducción, los coches que impresionan mucho son los del efecto suelo (2022-25). Es una etapa muy bonita porque los coches en curva rápida van muy rápido. Había ciertas curvas en Silverstone donde, en 2005, yo bajaba una marcha y en 2022 se hacían a fondo. Las Gs en curva rápida son bestiales. Pero luego llega una curva lenta y frenas antes. En curva lenta, el coche es muy largo y pesado. Ahí es donde los coches del pasado, del 2005, eran mucho más ágiles y rápidos.
Si me tengo que quedar con un año, es el 2005. Esto lo he hablado con Fernando más de una vez y él también me dice que son los mejores coches de la historia. Él me dijo el otro día: “tienes razón, hemos tenido la suerte de pilotar los mejores coches de Fórmula 1 de la historia”. Y yo le pregunté: “¿cuáles son para ti?” Me respondió “2005” y yo le dije: “¡choca esos cinco!”
E: Nunca mejor dicho. ¿Y el coche con el que menos hayas disfrutado?
P: Muchos. Con todo lo que quiero al proyecto de Hispania Racing Team, el coche más difícil fue [el HRT F112]. Hacíamos la broma de que era un skateboard con 700 caballos. Era un coche que no tenía carga aerodinámica. Básicamente, era un peligro. Sobre todo, en mojado. Yo miraba al cielo y pensaba “¡por favor, que no llueva!” Era un coche difícil en seco, pero en mojado era una cabra loca.
Yo me acuerdo del jueves del Gran Premio de Mónaco [en 2012]. Me acuerdo de dar esas primeras vueltas en Libres 1 y de decir “¡ostras, es que no voy a fondo en ningún lado!” Hasta en la recta tenías que ir con cuidado. El coche iba botando, se te enroscaba. O sea, hasta que la pista no se limpió y hubo suficiente goma, tenías que ir dándole gas como podías. El coche botaba y, como no había carga aerodinámica, no se quedaba enganchado al asfalto.
Con ese coche, en Montecarlo, lo pasé muy mal. No obstante, también te digo: una de mis mejores clasificaciones en mi historia en la Fórmula 1 ha sido con el HRT en Mónaco 2012. Pero, hasta llegar ahí, suerte que no llovió.
E: Pero sí que llovió en Brasil 2012, tu último Gran Premio.
P: Yo creo que estábamos fuera de foco, porque estaban Fernando y Sebastian Vettel luchando por el Mundial.
E: Casi te chocas con Vettel. De hecho, la culpa del accidente, yo creo que es del propio Sebastian, y no de Bruno Senna.
P: Sinceramente, no he visto la repetición. O sea, no he visto las imágenes mías. Pero me acuerdo muy bien de cuando veo un Red Bull trompear delante mío. Y, en ese momento, yo no sabía si era Vettel o Mark Webber, porque pasó todo tan rápido…
Ves un accidente, un Red Bull… Para mí, en ese momento, pensé: “uno menos. O dos menos”. Pero para mí. Yo, en ese momento, no estaba pensando en Alonso, en el Mundial… Luego, claro, ves la carrera repetida y dices… Estuvo cerca para Fernando, pobre… Pero la vida es la vida.
Tú ves la competición, y Vettel ese día estaba predestinado a que el coche iba a acabar la carrera de alguna manera. Con el escape tocado, con medio coche… Me acuerdo de que cuando me adelantó, le vi una parte del coche tocado. Hoy en día, probablemente, ese coche no puede acabar la carrera, pero ese día estaba predestinado a hacerlo. Y ya está.
Hay mucha gente que me dice: “oye, que tuviste [el choque con Vettel] a huevo. Le pudiste echar una mano a Fernando”. Hay quien hace la broma y yo le digo “bromas, pocas”. Esto es la competición. Hay que ser limpio. No solo hay que parecer limpio, sino que hay que serlo en el mundo del motor y siempre respetar a los rivales.
Nunca en mi vida he hecho algo a propósito para sacar [a alguien de pista] o para chocar. Jamás. A veces he chocado, sí. A veces me he equivocado. Pero cuando cometo un error, muchas veces he intentado pedir disculpas.
Una cosa muy bonita del mundo del motor es que tú sabes que te estás jugando la vida, siempre, pero que tus compañeros también. Desde muy pequeñito, aprendes a sentir un respeto muy grande por tus compañeros y, sobre todo, a intentar siempre estar en el máximo de tus cualidades. Hay que dormir bien y estar en pleno control de ti mismo, ya no solo porque puedes tener un accidente muy grave, pero porque puedes poner a otros en peligro.
Esto es un tema muy importante. Muchos padres me preguntan por ello. Me comentan: “oye, es que esto es un deporte muy peligroso y no quiero que mi hijo se dedique a esto”. Yo siempre les digo una cosa. “¿Es peligroso? A ver… Claro que es más peligroso que estar [en una oficina] sentado, pero más peligrosa es la calle”.
Peor es que tu hijo esté en la calle y que no tenga una pasión, un deporte… Los peligros de la calle ya pueden ser de drogas, de amistades peligrosas, de coger una moto sin casco… Hay muchísimas cosas que tienen riesgo en la vida, pero lo que no es peligroso es tener una pasión por un deporte, porque eso te forma como persona y te enseña desde una temprana edad a respetar a los rivales y el riesgo.
Yo creo que eso es muy importante y que soy una persona muy responsable con la gente con la que compito. Yo soy un afortunado porque he tenido muchos accidentes. En la calle tienes uno y a lo mejor es el último. Pero en un circuito, sin coches en contradirección, con escapatorias, con un coche hecho para resistir un impacto, con circuitos súper seguros… Hoy en día es un deporte muy seguro.
E: Me alegra oír eso. ¿Quieres añadir algo más, para terminar?
P: Te aplaudo y te animo a que sigas en tu carrera de periodismo, porque realmente el deporte no es nada si no hay gente que lo cuenta. Entonces, te animo a luchar. No hay nada fácil, y a veces hay que tomar decisiones difíciles. Muchas veces hay que forzarse a salir de la zona de confort para conseguir grandes cosas. En toda vida de una persona siempre hay esos caminos que al final, con buena actitud, te llevan a Roma. Así que, lo vas a conseguir.
E: Muchísimas gracias, Pedro, por el tiempo y por la dedicación.
P: Muchas gracias a todos también, si habéis llegado hasta aquí.
E: Espero que sí y seguro que sí.
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“Lewis Hamilton” de Frank Worrall: cómo relatar a un campeón de manera fallida
Autor del artículo: Enrique Calvo Carmona

By Nick Webb from London, United Kingdom – Lewis Hamilton, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=17635474 El libro de Frank Worrall sobre Lewis Hamilton es un relato narrativamente interesante pero carente de verdad
En un evento de karting de 1995, un Lewis Hamilton de diez años y sus compañeros recibían a Ron Dennis, exitoso jefe de equipo de McLaren F1. Mientras los otros se quedaron paralizados y atónitos, Hamilton se acercó a Dennis para pedirle un autógrafo. Acto seguido, Lewis empezó a explicarle con toda clase de detalle cómo iba a transcurrir su carrera como piloto. Tras unos años, fichó por la Academia de McLaren. En 2008, llegó a ser campeón del mundo de Fórmula 1 con el equipo de Woking. Su jefe por aquel entonces era, precisamente, Ron Dennis.
Esa actitud y habilidad sobrenatural de tenerlo todo controlado caracteriza al piloto británico en “Lewis Hamilton”, el libro de Frank Worrall. Esta obra es una biografía homónima del piloto más laureado de la historia de la Fórmula 1, y está escrita por un periodista que ya ha relatado biografías de otros personajes deportivos y trabaja habitualmente para “The Sun”. Como es habitual entre los colaboradores de dicho medio sensacionalista, la objetividad destaca por su ausencia.
El libro comienza, lógicamente, relatando los inicios del ahora piloto de Ferrari en los coches de control remoto y en el karting. Pero, en el primer capítulo, comienzan de verdad los temas más interesantes para los aficionados con su temporada debut en la categoría reina.
La temporada 2007 fue uno de los años más apasionantes de la historia de la Fórmula 1. El entonces vigente bicampeón, Fernando Alonso, dejaba Renault para unirse a McLaren y reemplazar a Kimi Raikkonen, fichaje de lujo de Ferrari tras la primera retirada del siete veces campeón del mundo Michael Schumacher. En el otro asiento de la escudería de Woking, saltaba la sorpresa: habían apostado por el campeón de GP2, el novato Lewis Hamilton.
La reacción del público fue mixta: no era habitual para un equipo tan potente como McLaren dar un puesto como titular a un joven sin antes prestarlo a cualquier equipo de media o baja tabla. Muchos dudaban de esa decisión, sobre todo de cara al mundial de constructores. El primero que se incluye es el propio Worrall, disculpándose con Lewis antes de relatar (su versión de) la temporada 2007.
Alonso empezaba la temporada como favorito indiscutible. Sin embargo, poco tardaron tanto el público como Ron Dennis, director del equipo McLaren, en ver la rapidez con la que se había adaptado Hamilton a la Fórmula 1. Podio en la carrera debut en Australia, pole y victoria en Canadá… El británico había empezado a pelear de tú a tú con Alonso y Raikkonen. Desde entonces, estalla una guerra interna en McLaren que acabó con el español fuera del equipo y el finlandés campeón del mundo por única vez.
Aquella fue una guerra interna de la que se sabe muy poco verdaderamente. Lo único que de verdad se conoce es que Dennis, asociado a Hamilton desde la infancia, se peleó públicamente con Alonso y dejó que el británico no cumpliese con los turnos de vuelta rápida en la clasificación previamente establecidos.
De las acusaciones de sabotaje en el coche del “Nano” para convertir a su protegido en campeón del mundo, el autor se mofa, declarando incluso que “en un mundo ideal, Dennis escogería a un Alonso campeón y a un Hamilton subcampeón”. Una falta de seriedad a la verdad así no puede aparecer en una biografía respetable.
A pesar de ser 2007 un año en el que el británico no fue campeón, el libro le dedica nueve de sus 27 capítulos. Un tercio en total. Raikkonen fue vencedor aquel año, pero no fue la única batalla perdida de Hamilton. Sin embargo, de 2016, año donde el de Stevenage perdió el mundial ante su compañero de equipo Nico Rosberg, no hay ni una sola mención. Una omisión que dice mucho y que busca faltar, o al menos ocultar, a la verdad.
A su favor, hay que decir que es un libro que cumple narrativamente. Está “bien escrito”, por decirlo en términos simples. Al leerlo, existe la impresión de que a una persona a la que no le agrade especialmente la Fórmula 1 le podría resultar placentera su lectura.
Quizá el no ver las carreras ayude en su percepción, ya que Worrall comete muchos fallos, tanto interpretativos como objetivos. Es cierto que Hamilton, con un McLaren puntero, acabó por delante de Jenson Button, por entonces con un Honda de media tabla, en la clasificación del GP de Malasia de 2007. Pero vender esto como un éxito es faltar al sentido común. Sin embargo, afirmar que Sebastian Vettel se convirtió en tricampeón en el GP de India de 2012 cuando en realidad lo hizo en Brasil es ya un descuido muy grave. Estos dos errores no son anecdóticos, sino ejemplos de algo recurrente en Worrall.
No es por incurrir en tópicos, pero también se ha de destacar que, si eres un apasionado del deporte de motor, casi nunca te va a aburrir algo relacionado con ello. Durante la mayor parte del tiempo, el autor intenta hablar sobre Fórmula 1, sea sobre el propio Hamilton o dando un poco de contexto sobre el automovilismo inglés y la historia de la escudería McLaren. En ese sentido, este libro no provoca apatía.
A pesar de esto, quizá sea un poco cansino cuando se incurre en lo extradeportivo. Para un público amante de la F1, que Hamilton acuda a fiestas con raperos o que haya terminado una relación amorosa no es de especial interés. Otros aspectos fuera de la pista, pero relacionados con la competición, como sus más y sus menos con su mánager y padre Anthony, podrían ser explorados si se quiere dar un poco de contexto extradeportivo.
Este libro es atípico en el sentido de que, al tratar sobre un deportista en activo, se ha ido actualizando periódicamente, como si de un artículo en Internet se tratase. A pesar de que la primera publicación tiene como fecha 2007, la sexta edición (2022) cuenta la carrera de Hamilton hasta el final de la temporada 2021.
Desde el punto narrativo, que el epílogo sea el GP de Abu Dhabi de 2021 juega a favor del libro. En aquella carrera, la última de la temporada, Lewis Hamilton perdió su octavo título (el que le hubiera desempatado con Michael Schumacher como piloto con más mundiales de la historia), de manera sumamente injusta.
Un cambio de reglas espontáneo e ilegal, deportivamente hablando, hizo que Max Verstappen, en ventaja estratégica, pudiese acercarse a Hamilton en la relanzada tras el coche de seguridad. El neerlandés acabó adelantando al británico y fue campeón.
Durante todo el libro, el mensaje de Worrall es que Hamilton es un ser prácticamente invencible y de impecable ética, cuyas derrotas se deben únicamente a injusticias fuera de su control. El GP de Abu Dhabi de 2021 es una conclusión perfecta si seguimos esta narrativa. Sin embargo, para encajar con ella, tenemos que omitir que, por ejemplo, en ese mismo año, la temeridad al volante del entonces piloto de Mercedes (que, a la postre, celebró efusivamente haber ganado la carrera) causó que Verstappen acabase en el hospital con una conmoción cerebral y un dolor insoportable.
En el sentido puramente deportivo, que esta edición acabe en 2021 también es positivo para Worrall. Desde 2022 hasta ahora no ha vuelto a luchar por un título y solamente ha ganado dos carreras. Culpar al coche, como lo hace el autor con 2010 o 2012, quizá no sea la mejor opción, al haber sido derrotado contundentemente por sus compañeros de equipo George Russell (2022 y 2024) y Charles Leclerc (2025). No he leído la edición publicada en enero de 2026, pero quizá la mejor opción para el autor sería omitir el período 2022-25, al igual que hizo previamente con 2016.
“Lewis Hamilton” (el libro) es todo lo contrario a Lewis Hamilton (el piloto). A pesar de que este último goza de una reputación superior a sus méritos, sigue siendo uno de los mejores talentos del siglo XXI. Hamilton, el piloto, es un clásico en toda regla, si lo extrapolamos al ámbito literario. Sin embargo, la biografía escrita por Frank Worrall es un intento fallido y sesgado de contar su trayectoria. Si, en cambio, extrapoláramos este libro al ámbito deportivo, no hay duda de que “Lewis Hamilton” no sería ganador de ningún Gran Premio.
Ficha técnica
- Título: “Lewis Hamilton”
- Editorial: Bonnier Books (original), Planeta (traducción)
- Autor: Frank Worrall (original), Jorge García (traducción)
- Año de publicación: 2022
- Número de páginas: 371
- Edición: 6.ª (original), 1.ª (traducción)
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El motor de esta semana

Yu Chu Chin, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons El Gran Premio de Japón de Fórmula 1 está a punto de empezar en el Circuito de Suzuka. Los integrantes del Gran Circo van a correr en territorio nipón y el jueves tienen el día reservado para atender a los medios. Una jornada en la que no estará el español Fernando Alonso, piloto de Aston Martin, que se pierde dichos compromisos a la espera de que nazca su primer hijo.
Tampoco estará el #14 en la primera sesión del viernes de entrenamientos libres, al sustituirle el estadounidense Jak Crawford. Recordemos que la FIA obliga a cada equipo a darle dos sesiones de libres a un rookie en cada coche.
Dicha sesión comenzará a las 03:30 de la mañana, hora peninsular española. Tocará también madrugar para los libres 2, ese mismo día a las 7. El sábado tendremos la tercera y última sesión preparatoria también a las 03:30, mientras que el fuego real comenzará luego.
Ese mismo día a las 7 comienza la clasificación del Gran Premio que asentará el orden de salida de la carrera que empieza exactamente 24 horas después, cambio de hora mediante.
El británico George Russell llega como líder del mundial a pesar de la victoria de su compañero Kimi Antonelli en China. El italiano está a cuatro puntos en una general que domina el equipo Mercedes.
Pasando a las dos ruedas, también tenemos cita en MotoGP. Tras el fin de semana tumultuoso de Brasil, la máxima competición motociclística no deja el continente americano y pone rumbo a Austin, en Texas, para disputar el GP de los Estados Unidos.
Al Circuito de las Américas llega como líder Bezzecchi, que adelantó a Pedro Acosta en la general tras una victoria ante Jorge Martín en el pasado Gran Premio. Parece que estos tres son los grandes favoritos para llevarse el título de MotoGP en 2026, aunque el vigente campeón Marc Márquez ha demostrado que no dará su brazo a torcer. El nueve veces campeón del mundo ganó el sprint de Brasil a pesar de su lesión y de las complicaciones en el equipo Ducati.
Pasando a la parte (muy) baja de la tabla, parece que la alianza Maverick Viñales-Jorge Lorenzo no acaba de funcionar. El compañero de Acosta en KTM está 20º en la general sin conseguir sumar ningún punto. Asimismo, Jorge no viajó al GP de Brasil. “Radio Paddock” dice que la unión entre catalán y mallorquín a llegado a su fin tras solo dos rondas, aunque lo único seguro es que, de momento, el “método Chicho Lorenzo” no ha acabado de cuajar con “Top Gun”.
Acabemos con un poco de electricidad: el pasado domingo se disputó, tras el e-Prix de Madrid, la prueba de “rookies” del campeonato de Fórmula E. Entre dichos “novatos” estaban ex de Fórmula 1 como Daniil Kvyat, campeones de Fórmula 2 como Théo Pourchaire, o estrellas realmente emergentes como el joven y actual piloto de FIA F3, Freddie Slater. Este último declaró ayer, ante los micrófonos de la propia Fórmula E, que se sintió “muy bien” a bordo del Andretti.
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Entrevista a Pier Venturini, piloto del Europeo de Moto2: “Es un campeonato difícil con muchos pilotos fuertes”

Foto de: Pier Francesco Venturini Nacido en Roma el 3 de enero de 2009, Pier Francesco Venturini es una de las promesas del motociclismo italiano. Ingresó a la estructura de la entonces llamada FIM JuniorGP en 2023, cuando participó en segunda ronda valenciana en la European Talent Cup. Dos años después, realizó su primera temporada completa en la estructura.
En 2025, su único año en la categoría de Stock, consiguió una victoria en Magny-Cours y un tercer puesto en Barcelona-Catalunya. En la ronda francesa compartió podio con Iker García Abellà, que acabó conquistando el título en Valencia tras tres victorias y cuatro podios.
Actualmente, Venturini ha dado, junto al piloto español, el salto a la categoría de plata de la ahora renombrada FIM MotoJunior: el Europeo de Moto2. El italiano competirá con la moto #1 del AC Racing Team.
Antes del fin de semana del 20-22 marzo, donde compitió en la ronda de Jerez de la ESBK y quedó 2º en la segunda carrera, un servidor ha tenido la oportunidad de hablar con el joven piloto romano.

Foto de: Pier Francesco Venturini Enrique: ¿Qué tal? ¿Cómo ves la nueva temporada de Moto2 Europea?
Pier: La veo bien. Estamos entrenando mucho para tener buenos resultados este año. Además, competimos en el campeonato de España de Superstock 1000, así que también estamos trabajando en ello.
E: En la Moto2 Europea, ¿quién crees que puede ser el favorito a llevarse el título?
P: Este año hay muchos pilotos muy fuertes, como Xavi Zurutuza, Denis Foggia, o Unai Orradre. También está Milan Pawelec, que ganó este campeonato el año pasado y en 2026 sigue estando en Moto2 Europea.
E: ¿Cómo empezaste en este mundo?
P: Empecé con las motos con mi papá. Me puso encima de una minimoto a los seis años, pero lo dejé durante dos años, ya que a él no le gustaba mucho. Realmente empecé a los ocho con la Ohvale. Durante esos dos primeros años, con la Ohvale, gané dos títulos italianos. Después también participé en el CIV Junior, donde conseguí algún podio en mis tres “wild-cards”.
Después hice dos años de MiniGP, pero no fue muy bien. Los chicos eran todos pequeños y yo era muy alto, de estatura. Eso era un problema. También estuve haciendo alguna “wild-card” en la PreMoto3 del CIV. Ahí sí que se me dio bastante bien, porque llegué hasta el octavo puesto en mi primera carrera con una moto grande: la 250cc 4 tiempos. Estuve tres años en PreMoto3 y una temporada, 2024, en Moto3. En 2025 pasé a competir en la Stock 600.
E: ¿Tuviste algún piloto o ídolo que te inspirara a seguir este camino?
P: Tengo muchos pilotos favoritos, pero Marc Márquez es el más fuerte. Tiene ganas de todo.
E: ¿Cuál dirías que es la mejor carrera que has hecho hasta ahora?
P: Barcelona-Catalunya en 2025, con la Stock 600. Hice una buena carrera. Estuve liderando durante cinco vueltas con mi amigo Jacopo Cretaro en el segundo puesto. Le sacaba yo segundo y medio al tercero. Después hubo un problema con la goma delantera, ya que se rompió. Pero la carrera fue muy divertida y la terminé tercero.
E: ¿Cuál dirías que es tu punto fuerte como piloto?
P: Se me da mejor la carrera. La práctica y la “qualy” no tanto, pero en carrera me entran las ganas de hacerlo bien.
E: ¿Cuál es tu circuito favorito?
P: Por ahora no he corrido en muchos circuitos, pero me gustan bastantes. Destacaría a Aragón, Barcelona-Catalunya, Valencia… Casi todos me agradan, pero uno que no me gusta es Jerez.
E: ¿Por qué no?
P: En Jerez no voy fuerte. Es el trazado que más me cuesta, pero no sé por qué no me gusta. Como espectador, sí que es un circuito bueno, pero al pilotar me cuesta mucho ir fuerte.
E: Tu victoria el año pasado en Magny-Cours fue en lluvia. ¿Prefieres correr en agua o en seco?
P: Gané la carrera de Francia por suerte, porque no sabía si llegaba yo a terminar la carrera. A mí me gusta más correr en condiciones de seco. Cuando corres en agua, no sabes cuándo te vas a caer ni cuál es el límite.
Pero al hacer mucho flat track, tengo mucha confianza con la moto, y me gusta mucho. Además, mi primera práctica en Estoril fue en lluvia. El circuito estaba mojado. ¡Pero la moto no arrancaba! Yo seguía esperando hasta que llegó el jefe técnico y me dice “mira, tienes solo una vuelta, pero tienes posibilidades de clasificar entre los 14 primeros para ir directo a la Q2”.
Entonces salgo al circuito, hago una vuelta y me pongo primero. Y me pregunto a mí mismo, ¿por qué? Al finalizar la práctica hice o P2 o P3, no me acuerdo. Pero al principio sí que hice P1. No en la primera vuelta, porque la moto no arrancaba y yo tenía solamente una vuelta al faltar unos tres minutos hasta el final de la práctica. Llovió en Estoril, y al final, nada.
E: Este año das el salto a la Moto2 Europea. ¿Qué objetivos tienes?
P: No lo sé. El Europeo de Moto2 es un campeonato muy difícil y nunca he probado la Moto2. Tengo que practicar a pilotar con ello. Un top 10 en la general estaría bien. Pero si podemos tener mejores resultados, vamos a ir a por ello.
E: Si pudieras darte un consejo a ti mismo cuando empezabas en Minimotos, ¿cuál sería?
P: Estar tranquilo. Cuando eres pequeño, te sientes nervioso porque quieres tener éxito. Pero falta mucho para llegar al Mundial, y para hacerlo bien allí.
E: ¿Crees que tienes posibilidades de llegar al Mundial? Al final tienes solo 17 años…
P: Tampoco lo sé. Esa es una pregunta muy importante porque, a pesar de que soy un piloto bueno, hay muchos pilotos mejores que yo. Tengo que trabajar y entrenar mucho para ser un piloto de éxito e ir al Mundial. Hay muchos pilotos más fuertes que yo que también se entrenan.
E: Si pudieras cambiar cualquier cosa en el motociclismo, ¿qué elegirías?
P: Preferiría que MotoGP tenga más visibilidad. La Fórmula 1 tiene muchísimos seguidores más.
E: ¿Cómo ves esta temporada de MotoGP? Ha empezado un poco movidita… Hemos tenido el Gran Premio de Tailandia, Pedro Acosta (KTM) está liderando el mundial con Bezzecchi (Aprilia) muy cerca…
P: Sí, ha empezado muy bien, pero no tendrían que haber penalizado a Marc Márquez en el sprint de Buriram. Le hizo un adelantamiento a Acosta que no tendría que haber sido sancionado.
Si penalizamos por eso… “Esto será como la Fórmula 1. Vamos todos, uno detrás del otro durante la carrera, y terminamos la prueba solamente haciendo adelantamiento en la recta”, como diría Gigi Dall’Igna.
El motociclismo es eso. Es hacer un adelantamiento al límite, aunque sin tirar al piloto.

Foto de: Pier Francesco Venturini Muchas gracias por tu tiempo y honestidad, Pier Francesco Venturini.